Cerrando la brecha: Lactancia materna en cardiopatías congénitas, un imperativo clínico para Latinoamérica

Autora principal: Lina Paola Montaña J, MD, IBCLC

Coautora: Olga Maza, MD

Elgersma y colaboradores publican una revisión exhaustiva sobre lactancia materna en lactantes con cardiopatías congénitas (CC), destacando su impacto en la prevención de enterocolitis necrotizante (ECN), la reducción de sepsis y la mejora del neurodesarrollo. Este comentario editorial busca contextualizar dicha evidencia en el entorno latinoamericano, donde las CC representan la principal causa de muerte por anomalías congénitas y donde la lactancia materna debería considerarse una intervención estratégica de salud pública.

Existen tres cambios y mitos que deben modificarse, todos resumidos en la imagen 1. La primera brecha que debe cerrarse es conceptual: la leche humana no es una opción nutricional, sino una intervención biológica normativa con efectos inmunológicos, metabólicos y neuroprotectores demostrados. En niños con CC, la evidencia muestra reducciones del 63–92% en ECN, menor riesgo de sepsis y mejores resultados en neurodesarrollo. En Latinoamérica, donde la ECN es costosa y potencialmente letal, la lactancia debería ser la piedra angular del protocolo clínico.

El segundo cambio de paradigma es reconocer la “hora dorada” como una ventana crítica de intervención. La evidencia demuestra que incluso neonatos con lesiones cardíacas críticas pueden recibir contacto piel con piel y primeros intentos de lactancia sin comprometer su estabilidad. Este enfoque neuroprotector contrasta con la práctica tradicional de aislamiento tecnológico en salas de parto. La OMS recomienda iniciar la lactancia en los primeros 60 minutos de vida, y este tiempo es especialmente valioso para lactantes con CC, pues favorece el vínculo temprano, la regulación fisiológica y la impronta alimentaria, todo facilitado por el contacto piel con piel..

Cuando la succión directa no es posible, la extracción de leche dentro de la primera hora es esencial para proteger la producción láctea y mitigar los efectos del estrés materno y la separación física. La impronta alimentaria temprana predice mayor duración de la lactancia y mejores resultados en neurodesarrollo. En Latinoamérica, donde la educación sobre extracción temprana es limitada, esta recomendación debe incorporarse en los protocolos de atención inmediata.

El tercer mito que debe desmontarse es la “fatiga por succión”. La evidencia demuestra que el gasto energético del biberón y del seno es equivalente,  y en cambio la lactancia directa ofrece mayor estabilidad cardiorrespiratoria.

Figura 1. “Hora dorada en cardiopatías congénitas: intervención biológica y neuroprotectora”

Imagen conceptual creada y modificada por las autoras mediante inteligencia artificial para SIAC. Resumen de los principales cambios de paradigma para integrar la lactancia materna como intervención biológica y parte del cuidado clínico del recién nacido con cardiopatía congénita.

Ahora, es de resaltar que la malnutrición en CC es multifactorial y refleja la gravedad de la enfermedad más que la estrategia de alimentación. En Norteamérica, hasta el 16,2% de los lactantes con CC presentan bajo peso antes de la cirugía, y esta cifra es probablemente mayor en Latinoamérica debido a barreras sociales y hospitalarias.

Respecto a este tema específicamente sobre la ganancia de peso, la literatura cuestiona la efectividad de las dietas hipercalóricas rígidas y sugiere que la prevención de ECN mediante leche humana es más determinante para un crecimiento sostenido. La fortificación debe ser individualizada y guiada por equipos multidisciplinarios. El pesaje pre y post toma es el estándar de oro para evaluar transferencia de leche y debería implementarse en unidades cardiovasculares pediátricas.

Por otro lado, la disfagia y el riesgo de aspiración, aunque frecuentes, no constituyen contraindicaciones absolutas para la lactancia. La evidencia muestra que la lactancia puede ofrecer mejor control oral que el biberón y que la mayoría de los lactantes con disfagia no presentan complicaciones pulmonares cuando continúan recibiendo leche humana. Se requieren evaluaciones individualizadas y estrategias de mitigación, no prohibiciones automáticas. La participación temprana de especialistas en alimentación, fisioterapeutas y consultores IBCLC es esencial.

En Latinoamérica, donde las barreras sociales y hospitalarias dificultan la presencia materna, la lactancia materna en CC debe ser vista como una intervención de equidad. Aunque el 97% de las madres inicia la lactancia con intención de amamantar y el 74% logra alimentar con leche humana antes de la cirugía, sólo el 20% alcanza lactancia directa al alta. Esta brecha evidencia que el problema no radica en la voluntad materna, sino en la falta de apoyo institucional para sostenerla.

A estas barreras clínicas se suman determinantes sociales como el nivel de ingresos, la informalidad laboral, los traslados prolongados y la falta de alojamiento cercano al hospital. En Latinoamérica, estas condiciones separan al binomio madre-hijo, aumentan el estrés y pueden comprometer la producción de leche. Por ello, la presencia junto a la cama, las unidades abiertas y los programas de apoyo en transporte y alojamiento deben considerarse componentes esenciales para lograr una lactancia equitativa y sostenible, en donde se propone una ruta para esto con puntos clave descritos en la imagen 2.

 

Cuadro 1. “Puntos clave del comentario editorial: Lactancia materna en cardiopatías congénitas”

Resumen estructurado de los conceptos esenciales que sustentan la recomendación de lactancia materna como intervención biológica, neuroprotectora y de equidad en lactantes con cardiopatías congénitas.

En conclusión, los beneficios de la lactancia materna en lactantes con cardiopatías congénitas superan ampliamente temores que, con frecuencia, no cuentan con respaldo suficiente en la evidencia actual y los cuales se resumen en la tabla 1.

La fatiga por succión, la ganancia ponderal o el riesgo de aspiración no deben justificar la suspensión automática de la lactancia directa. Por el contrario, la leche humana debe reconocerse como una intervención biológica protectora frente a la ECN, favorable para el neurodesarrollo y esencial para el vínculo familiar. Cerrar esta brecha exige investigación, mejora de la calidad y estrategias institucionales que garanticen un apoyo equitativo, efectivo y sostenido para estos lactantes y sus familias.

Figura 2. “Ruta de apoyo institucional para la lactancia en cardiopatías congénitas”

Imagen original diseñada por las autoras para SIAC mediante inteligencia artificial. Resume los cinco pilares del acompañamiento clínico y hospitalario: sala de partos, primera hora, UCI cardiovascular, equipo multidisciplinario y continuidad de lactancia al alta.

 

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